jueves, noviembre 12, 2009

Inclínate, y pasaremos por encima de ti

Posted on 2:56 p. m. by Apostol Duilio Vetere Casco



Isaías 51:21-23: Oye, pues, ahora esto, afligida, ebria, y no de vino: Así dijo Jehová tu Señor, y tu Dios, el cual aboga por su pueblo: He aquí he quitado de tu mano el cáliz de aturdimiento, los sedimentos del cáliz de mi ira; nunca más lo beberás. Y lo pondré en mano de tus angustiadores, que dijeron a tu alma: Inclínate, y pasaremos por encima de ti. Y tú pusiste tu cuerpo como tierra, y como camino, para que pasaran.


En esta oportunidad quiero traer una palabra de alivio, especialmente dirigida a aquellos que en algún momento de su vida se sintieron pisoteados. Antiguamente los conquistadores luego de su conquista apresaban a los enemigos los hacía inclinarse y ponían sus pies sobre las cabezas de los derrotados:


Josué 10:24: Y cuando los hubieron llevado a Josué, llamó Josué a todos los varones de Israel, y dijo a los principales de la gente de guerra que habían venido con él: Acercaos, y poned vuestros pies sobre los cuellos de estos reyes. Y ellos se acercaron y pusieron sus pies sobre los cuellos de ellos.


Probablemente hayas experimentado el dolor y la vergüenza de ser humillado y pisoteado por los angustiadores de este siglo... pero Dios ya no lo volverá a permitir.


Esto le ocurrió al pueblo de Dios por su mala conducta, por esta razón habían sido aturdidos, y en ese aturdimiento sus almas se inclinaron y fueron pisoteados, los angustiadores caminaron sobre el pueblo de Dios.


Debemos tener sumo cuidado en los momentos de angustia, porque es tan intenso este sentimiento, es tanta la presión que ejerce en nosotros que en muchas oportunidades le prometemos cosas a Dios que luego sí o sí debemos cumplir.


"Te prometo que voy a servirte"
"Voy a darte tal o cual cosa"
"Si me sacas de esta situación voy a hacer esto o aquello"


Cuidado... leamos el Salmo 66:13, 14: Entraré en tu casa con holocaustos; te pagaré mis votos, que pronunciaron mis labios y habló mi boca, cuando estaba angustiado.


No hay nada de malo en prometerle a Dios cosas, lo malo es no cumplir nuestras promesas.


Eclesiastés 5:4-6: Cuando a Dios haces promesa, no tardes en cumplirla; porque él no se complace en los insensatos. Cumple lo que prometes. Mejor es que no prometas, y no que prometas y no cumplas. No dejes que tu boca te haga pecar, ni digas delante del ángel, que fue ignorancia. ¿Por qué harás que Dios se enoje a causa de tu voz, y que destruya la obra de tus manos?


Cada vez que hacemos una promesa a Dios, en el cielo se escribe un libro (memorial)...


Hubo un profeta que prometió ir a una ciudad, me imagino que en un momento de angustia, en un tiempo de dificultad; pero luego, pasado ese momento crítico el profeta olvidó su promesa... pero Dios no.
Ese profeta se llamó Jonás. Parece ser que Jonás prometió un día ir a predicar a Nínive, pero fue solamente una emoción pasajera y luego se le olvidó la promesa y continuó con su vida. Pero llegado el momento a Dios le plació llevar un mensajero a Nínive, y en los libros memoriales encontró que Jonás prometió ir, ya tenía el candidato, solo que el candidato no se dio por enterado.

¿Cómo es que llego a esta conclusión? Bueno, la Palabra lo dice:


Jonás estaba en el vientre del monstruo marino, y en esa aflicción se acordó de lo que había prometido... y le dijo a Dios: ¡Ok, ok, ya me acordé! Pagaré lo que debo, pagaré mis votos, mis promesas... ¡Lo recordé, iré a Nínive!


Jonás 2:9: Pero yo te ofreceré sacrificio con voz de alabanza. Lo que prometí haciendo votos, lo cumpliré. ¡La salvación pertenece a Jehovah! Entonces Jehovah habló al pez, y éste vomitó a Jonás en tierra. (RVA)


Muchas veces hemos hablado sin sabiduría, debido a situaciones de angustia o estando aturdidos por problemas y dificultades hemos prometido cosas que nunca cumplimos, por lo cual caimos al suelo, y nuestros enemigos caminaron sobre nosotros, y fuimos para ellos como el lodo de las calles, como barro en las esquinas... pero viene un tiempo donde Dios extenderá su misericordia... y ya no seremos barro en los pies del enemigo, sino barro en las manos del Alfarero.


Cumple tus promesas a Dios, pronto!


Apóstol Duilio Vetere Casco
Rhema Ministerios Central

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